jueves, 13 de febrero de 2020

Querida radio...

Reconozco que hoy te escribo con cierto temor a tu posible indiferencia como respuesta a estas palabras, sabes que este curso te tengo más abandonada que en años anteriores tanto de locutor en activo como de oyente fiel por motivos varios. Algunos de ellos ya explicados en su día y que ojalá no sean duraderos pero otros más por convicción e incluso por cierto desencanto general. Últimamente mantenemos una relación amor-odio que quizás ha hecho que nuestros caminos no vayan tan de la mano como en los últimos 8 años, pero es que una amante fiel y tu primer amor no se te olvida tan fácil...

Micrófonos de Pasión Balonmano Radio. Foto: Alfredo Domínguez

Porque lo nuestro, lo mío con la radio, fue amor a primera escucha. No tengo un recuerdo de pequeño que no esté la radio cerca como participante principal o secundario ya fuera en las tardes en casa, en las noches en la cama o en los viajes de fin de semana en el coche familiar. Y casi siempre con el deporte y/o la música de acompañante en la radio, mis otras dos pasiones que si tanto me han marcado ambas es seguramente gracias a su buen maridaje: deporte y radio, música y radio... Tan imprescindibles las unas sin la otra, aunque los que manden en ambas a veces no se quieran dar cuenta.

La radio es voz y la voz es personalidad. Y eso es lo que siempre me ha atraído de la radio, tanto cuando era un simple oyente como ahora que estoy involucrado en los medios. Soy de los que siempre ha unido grandes voces a transmitir seguridad cuando se trata de hablar por la radio, sea en el formato radiofónico que sea. Con grandes voces me refiero a voces conocidas, con solera, referentes sin importar el tono de la misma. A veces me siento más cómodo escuchando una voz "normal" pero que sabe transmitir que oyendo una voz "potente" pero con menos pasión que un témpano de hielo.

Estudio de radio de la emisora Libertad FM. Foto: Alfredo Domínguez

Y es que los que me conocéis ya sabéis que yo la radio tengo que vivirla y disfrutarla con pasión, no sé si es la mejor fórmula para lograr trabajar en ella a día de hoy pero sí es la que he hecho desde que pisé un estudio de radio por primera vez. Desde mis primeros y nerviosos momentos delante de un micrófono hasta el día de hoy, siempre he sentido la necesidad de transmitir al que me escucha las emociones que me puedan generar lo que veo y cuento. Es una vía, la mía, para intentar enganchar al oyente para que se quede al otro lado del transistor a escuchar lo que digo.

En eso de transmitir y de intentar tener una personalidad propia haciendo radio me ha gustado coger buenos gestos y detalles de otros a la hora de hacer radio, y no sólo de las grandes voces a la que antes me refería sino principalmente de aquellos compañeros con los que he tenido el orgullo de compartir proyecto, espacio físico o simplemente emisora. Ya fueran profesionales de gran trayectoria o compañeros que empezaban en esto de la radio, de todos he aprendido algo para ser mejor locutor y de todos los que siguen haciendo radio en distintas emisoras disfruto cada vez que lo escucho a lo largo del dial. Orgullo de compañeros que dan lustre a este mágico medio.

Imagen de una retransmisión de Pasión BM Radio. Foto: Alfredo Domínguez

Como en todos los ámbitos de cualquier profesión, no todo es perfecto y claro que existe una forma de hacer o entender la radio que no me gusta ni que asimilaría como mía y si algún día caigo en ella, querida radio, mándame una señal para evitar ir por ese camino. Prefiero quedarme con esa radio que, independientemente de EGMs o audiencias varias, se hace por y para el oyente que disfruta este medio ya sea informándose de la actualidad, entreteniéndose como un buen programa o disfrutando de un buen producto musical (que no una mera playlist musical emitida por una emisora). La radio que te engancha y te acompaña en tu día a día.

Querida radio, reconozco que a veces (sobre todo en la última época) he dudado bastante de ti y por momentos he pensado hasta abandonarte por los sinsabores amargos que me has dado para todo lo que yo te he dado. Pero, como ocurre en el amor, cuando sientes un flechazo profundo eres capaz de perdonar casi todo a ese ser tan amado por muchos malos momentos que te haga pasar. Y, como ocurre en el amor, al final el cariño que te tengo es tan fuerte que dudo que algún día me aleje del todo de ti. Querida radio, Feliz Día Mundial de la Radio... Por muchos momentos más juntos.

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