Mostrando entradas con la etiqueta TVE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TVE. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de enero de 2020

El 'fast food' musical o la banalización de la cultura musical

En lo que para algunos seguro vaya a parecer un giro (incluso, volantazo) inesperado de la temática monocromática de este blog, hoy no os voy a hablar de nada relacionado con el balonmano o el deporte ni siquiera que tenga hilo directo con el periodismo. Para aquellos que no me conozcan en persona o solo por mi labor profesional en el periodismo puedan extrañarse de que trate estos temas, pero los que me conocen desde hace muchos años o que ya leyeron mi bienvenida a este blog saben que soy muy seguidor de estos contenidos y de todo lo que lo rodea. Hoy toca hablar de música y de cómo se proyecta su producto en televisión.

Logo del concurso Operación Triunfo. Foto: RTVE

Y es que este post viene a raíz del comentario que dijo un concursante de la actual edición del concurso 'Operación Triunfo' que a mi me horrorizó: "Esto que estamos haciendo en esta academia le da mil vueltas a un conservatorio". Un fiel reflejo del trato que se le lleva dando a la música en la televisión española de gran consumo, que en los últimos lustros ha pasado al ostracismo de las cadenas comerciales y que el poco uso que se hace de la música es en búsqueda de la mayor audiencia. Con lo que se cae irremediablemente en la banalización de la música convirtiéndola en un simple 'fast food' televisivo.

Porque es un comentario el del chaval antes referido que, si fuera un hecho aislado, ni sería el motivo de esta entrada ni le dedicaría mucho a pensar en ello. Pero esta mentalidad del concursante viene motivada por lo que se ha podido ver tras las anteriores ediciones del concurso musical de TVE y de otros concursos musicales televisivos. Unos concursos que de unos años a esta parte han ido fomentando y priorizando sus contenidos y los criterios de búsqueda de nuevos talentos en aspectos cada vez menos cercanos a lo puramente musical. Creación de "estrellas musicales" con la música como lo menos importante.

Imagen de los finalistas de la primera edición de Operación Triunfo. Foto: TVE

No me voy a esconder, yo hasta hace no mucho era un seguidor de este tipo de concursos (sobre todo del ya citado Operación Triunfo) e incluso no escondía mi gusto público por dichos contenidos. Porque cuando estos formatos televisivos surgieron a inicio de este Siglo XXI se fomentaban la búsqueda de nuevos talentos musicales, de figuras donde primaba la música independientemente del estilo musical que el artista tuviera. Y claro, que la novedad hace que este tipo de concursos tuvieran un gran impacto en la audiencia y esas nuevas figuras musicales tuvieran mucho tirón entre los oyentes de música.

El problema venía, como casi todo lo que rodea a la televisión, que al querer estirar el chicle del formato televisivo por mantener la audiencia ganada (o por ganar) se tenía que hacer nuevas ediciones del concurso musical, con lo que nuevos concursantes pasarían a formar parte de la industria musical. Y, sinceramente, no somos un país que consumamos (pagando) tanta música como para "absorber" cada año una decena de nuevas "estrellas musicales" como para que puedan vivir todos (los que estaban y los que quieren llegar) de la música. Volvemos al concepto del 'fast food musical' o a los artistas cuyo éxito duran menos que una estrella fugaz.

Imagen del programa 'La Hora Musa' de La 2. Foto: TVE

Porque este fomento de lo que llamo como 'fast food musical' ha coincidido en el tiempo con el ostracismo y desaparición casi al completo de espacios de música en directo en la televisión de este país. Unos años donde han ido surgiendo cantantes y grupos de mucha calidad y con formación cultural que no han tenido esa ventana televisiva para promocionar su producto de calidad, teniendo que "conformarse" con las salas de concierto y los grandes escenarios musicales para difundir su música. O lo que es lo mismo, el público ha tenido que acercarse al músico por otras vías que no son la televisión que, de momento, es el medio de comunicación más importante del país.

Por suerte, la tendencia está empezando a revertirse aunque desde mi punto de vista de forma lenta y con detalles pequeños. Los espacios televisivos de música en directo (obviando los ya valorados concursos) están volviendo a aparecer en cuentagotas tanto en la televisión pública como en la televisión privada de pago y encima son formatos de cuidada calidad televisiva con contenidos estudiados. Ejemplos como 'La Hora Musa' en TVE o 'Sesiones Movistar Plus' en Movistar + son un pequeño rayo de luz que me ilusionan a que la televisión generalista española vuelva a creer en la música como un producto de calidad a difundir y no como un mero entretenimiento sólo por la audiencia. Sé que mi ilusión en casi una utopía, pero ojalá se cumpla algún día...

lunes, 2 de diciembre de 2019

La tele mató al aficionado de balonmano

Hoy adelanto al lunes mi cita habitual con el blog para no pisar la actualidad del Mundial femenino y, sobre todo, para no perder la frescura de lo que toca hablar. Porque el titular de la entrada de esta semana es un homenaje a la mítica canción de The Buggles 'Video killed the radio star', canción que por mi relación con la radio me toca bien de cerca y que me he permitido el lujo de parafrasear para hablar de lo que nos lleva por la calle de la amargura en las últimas semanas.

Antes que nada, quiero mandar un abrazo enorme a los narradores habituales de balonmano en TVE y GOL (Paco Caro, Ángel Cárceles y Luis Malvar) y a sus comentaristas (Alberto Urdiales, Eli Pinedo, Mar Latorre, Albert Rocas y alguno más que me olvide). Porque ellos son los primeros perjudicados cada vez que un partido se emite en diferido, se programa a horas intempestivas o directamente no se emite y ellos son los primeros interesados en que nuestro deporte se difunda lo máximo y mejor posible. Que a todo el mundo le quede claro, que luego uno lee cada cosa en redes sociales que le sangran los ojos.

Imagen de la programación de Teledeporte del pasado domingo. Fuente: rtve.es

Porque este pasado fin de semana hemos vuelto a vivir el penúltimo desplante (siempre habrá uno en el futuro, así de triste) de las televisiones de este país al balonmano y a todos sus aficionados. Y es que este domingo el partido entre España y Hungría del Mundial se emitió en diferido en Teledeporte una hora después de su inicio mientras lo teníamos que ver en directo en la web de RTVE. El motivo es que coincidía en horario con la Maratón de Valencia que el canal temático de TVE decidió priorizar en directo. Una prueba deportiva que estaba emitiendo a esa hora en directo en, al menos, otras dos televisiones al mismo tiempo. Curioso, ¿verdad?

Dicha prueba atlética está patrocinada y potenciada por la Fundación Trinidad Alfonso, que como muchos sabéis es el proyecto de Responsabilidad Social Corporativa de cierta cadena de supermercados con origen en Valencia, ni la nombro porque como no les gusta publicitarse en los medios no vaya a ser que se enfaden. Hablando en claro, RTVE decidió primar una emisión deportiva patrocinada a una emisión deportiva de mayor importancia como es un partido en un Campeonato del Mundo de una de las modalidades por equipo más relevantes de España. Si digo sin filtrar lo que pienso sobre esto que acabo de contar, mañana me veo en los juzgados, así que seguiré analizando.

Logo del canal temático deportivo Teledeporte. Foto: RTVE

Y es vamos a lo que nos interesa, el balonmano. No es el primer gesto feo que hace el ente público a nuestro deporte, ya hablamos hace un mes exacto en A LA MADERA de lo que ocurrió en la Jornada 6 de la Liga Guerreras Iberdrola con el Bera Bera-Elche. O en la temporada 2017/2018 cuando más del 40% de los partidos de la DHF previstos en Teledeporte no se dieron íntegramente en directo (es decir, o se vio sólo una parte en directo o directamente en diferido). Con todos estos antecedentes, considero unos auténticos héroes a la gente que aún sigue remando para intentar ver un partido de balonmano por televisión en España.

Porque el otro operador televisivo nacional que tiene derechos de balonmano tampoco es que facilite las cosas al aficionado. Ya os hablé hace unas semanas del infame horario que justo este sábado inauguraba GOL para sus partidos de ASOBAL, me alegra mucho como las aficiones de TODOS los equipos se han movilizado en los últimos días para protestar por esta medida tomada por el canal de Mediapro. Incluso ha llegado a mis oídos que muchos clubes están moviéndose para trasladar sus quejas, alguno de ellos motivado tras leer mi artículo de hace dos semanas. Algo que me congratula pero que me hace preguntarme por qué no movieron un dedo cuando se anunció el cambio horario y sí lo hacen tras que algunos seamos más valientes que ellos y hayamos hecho pública dicha queja.

Cartel de la protesta de los aficionados de los equipos de la 
Liga ASOBAL por los horarios televisivos. Foto: Twitter

Con estos antecedentes y otros que siguen pasando (¿por qué no se vio el Cangas-Anaitasuna del sábado de ASOBAL y por qué se alega de nuevo al satélite como en los partidos de DHF?) y viendo lo que se nos viene en próximas fechas, veo muy negro el futuro de la difusión del balonmano en los medios audiovisuales tradicionales (radio y televisión). Como por ejemplo, la duda de por dónde vamos a ver la cercana Copa ASOBAL si hacemos caso a las declaraciones de Adolfo Aragonés en la rueda de prensa de presentación del torneo hace unos días en Valladolid, ya que dejaba caer que dependería de qué equipos fueran a jugar el torneo. Eso se llama planificación y tenerlo todo muy bien atado. Marca España total.

Los que mandan en nuestro balonmano verán como pasan estos desplantes a los aficionados como las vacas que miran pasar un tren, seguirán intentando justificarse y protestar con la boca pequeña mientras no hacen nada porque o no pueden por estar atados por contratos o no les interesa por acuerdos diversos. Mientras tanto, los aficionados seguiremos siendo apaleados pero remando para ver el balonmano aunque sea aprendiendo conocimientos informáticos de nivel hacker. Hasta que la gente se canse y abandone la causa por agotamiento. Tenemos lo que nos merecemos.

La capitana de la eterna sonrisa

Hoy me vais a permitir el lujo que este artículo vaya dedicado a una persona en concreto que ha decidido colgar las botas y no volver a juga...